Hojas secas mojadas (o la paradoja de la comprensión superficial)

Hace unos días caminaba por algún lugar, bajo algunos árboles olvidados por el gobierno que siempre, desde que los conozco, siempre tienen bajo sí las hojas secas de lo que va del año. Como los días anteriores había llovido no se escuchaba el crujir de las hojas ni podía levantarlas juguetonamente con los pies al caminar como lo hacen los niños; en cambio, había una masa de hojas y agua que despedían un olor algo nostálgico. Caí en cuenta, entonces, de que bajo de mí había una paradoja simple pero profunda: pisaba hojas secas…mojadas.

Secas mojadas. Un estado ambivalente físicamente posible como el hecho de que esos árboles estuvieran siempre verdes y llenos de hojas, mientras que el tiempo coloreaba de café aquellas que habían caído y que nadie, más que el viento, barría. Verano arriba, otoño abajo, siempre. Por eso es simple.

Secas mojadas. Secas se refiere a la ausencia de agua, de vida. Quiere decir que ya no respiran en las ramas, que su función, lejos de su origen, ahora es otra. Y sin embargo, mojadas, porque aunque la lluvia no les regrese la vida, les da otra. Ahora son pensamiento, palabras, y cuando las leas o las escuches aquí serán comprensión. Nuevamente aquella revelación implícita a lo largo de nuestras vidas: la muerte no existe .

Como palabras son contrarias, por lo que no te extrañe que si las dices en voz alta frente a alguien, la primera vez se burlen de tu falta de consideración para con nuestro sistema de comunicación establecido…pero, ¿de que otra manera puedo llamarlas? ¿No son, después de todo, eso; hojas secas mojadas? Es posible que no sea comprensible por adultos “completos”, por gente simple o por las personas ocupadas; ya que el único verde en el que en estos días se piensa es el del dinero. Pero sé que si llegaste hasta estas líneas es porque empiezas a comprender una parte pequeña de aquello que ya sabías, pero que el agobio de una vida llena de conceptos verbales rígidos te ha hecho olvidar.

Mañana esas hojas tendrán nuevamente la opción de secarse, pero será diferente…

Hojas secas mojadas. ¿Será que una vez que hayamos muerto la lluvia nos dé una nueva vida con solo dos palabras que son contrarias entre sí? ¿Morimos solos para estar juntos en la eternidad? ¿Se apaga la luz para poder brillar en la oscuridad? ¿Se termina para empezar? Lo que no vemos está ahí, siempre. No tiene nombre o palabra que lo defina, pues se siente. No necesitas encontrarlo, está en ti. No necesitas conocerlo, sino recordarlo. No muere, porque crees en ello.   

Escribe un comentario