Día de Muertos 2007

Les dejó una foto de cómo se veía nuestro Altar de Muertos de este año. Como eso de los huacales es un desorden y no tenemos donde ponerlos, desde hace 5 años lo ponemos en la escalera de nuestra casa, así ya van incluidos los escalones.

Nuestros invitados a la ofrenda: Sra. Eusebia Arriaga, Juan Soriano, Remedios Varo, Shanon Hoon, Juan Pablo II, Lic. Carvajal, dos de nuestros gatos y uno del Piri, y Valeria, amiga de éste último y de María. Obviamente hay siempre más a quiénes recordar, pero faltan las fotos. Aún así nos acordamos de todos.

Descansen en paz! Nos volveremos a ver…

や ね!

Altar

Como experiencia “sobrenatural” que nunca faltan en estas fechas contaré lo que les sucedió a mi hermana y al Piri cuando fueron al panteón para velar por los difuntos de él. Según ellos, dejaron estacionado el auto sobre una pendiente muy pronunciada, El Piri fue a recogerlo y al bajar en él por la empinada se le apagó el motor y no pudo detenerlo. La cuesta llevaba el carro hacia el panteón lleno de gente a una velocidad considerable, por lo que el Piri trataba en vano de encenderlo e instintivamente metía los frenos. Mi hermana y los parientes de él veían con horror como el auto se les acercaba sin detenerse, podían moverse y escapar de él, pero talvez no podría detenerse a tiempo sin colisionar antes con las personas que estaban rezando entre las tumbas. Piri dice haber sentido algo por abajo, como un tope o una banqueta, pero no lo detuvo. Ya hacían desgracia segura cuando de golpe el carro se paro en seco. Todos se acercaron para ver si el Piri andaba bien, él se bajó para ver a qué le había pegado, pero ahí no había nada. Se dieron cuenta de que en el cofre del auto había la huella de una mano humana que, según ellos, no estaba antes. El bebé, que estaba dormido en brazos de mi hermana empezó a llorar y fue difícil calmarlo. Tomaron un taxi y regresaron a casa, cuando llegó el carro María me contó el suceso y fui a ver la extraña huella de la que hablaban. Ambos estaban pálidos y la familia de él me juraba que las cosas realmente habían pasado como me las contaban. En efecto, la huella estaba ahí, pero a diferencia de las huellas que dejábamos al comparar el tamaño de ésta con las nuestras, estaba cubierta de un polvo fino. Tratamos de descartar teorías, pero no llegamos a nada objetivo. En la foto se aprecia muy bien, y por la marca dejada parece estar haciendo presión. Les dejo la imagen para que cada quién saque sus conclusiones. Las otras huellas que se observan son las nuestras…

A mi no me pregunten, eso es lo que ellos dicen y yo lo comparto.

もう、や ね!

La mano del cofre

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