Los Siete Samurai

Los Siete Samurai  (七人の侍 shichinin no samurai) es una de las películas más conocidas del Japón; así como de las más importantes del director Akira Kurosawa.

Este prolífico cineasta (considerado el mejor del cine japonés) había ya hecho algunas películas antes, pero ésta en especial tuvo un repercutimiento importante en occidente (sería la primera de varias con dicho eco)

En apariencia es una película muy antigua, porque primero que todo, está en blanco y negro y el japonés hablado es muy difícil de entender. Fue estrenada el 26 de abril de 1954 y producida por la compañía Toho, “casa”  fílmica de Kurosawa.

Seven Samurai

Seven Samurai

 

Trama

La historia trata de la época en la que los samurai habían dejado las armas, ya fuera por el fin de las continuas guerras o porque habían ganado tierras y posiciones sociales como fruto de las mismas. Sin embargo, aún había guerreros samurai por ahí a los que la batalla no había dado más que una vida incierta y una fama algo complicada; no tenían ya un daimyou, o Señor Feudal al cual servir hasta la muerte, los llamaban Rōnin( rou, errante; nin, persona). El destino de estos samurais era tan variado como incierto su desenlace. Durante el periodo Heian y hasta después del esplendor del Edo, los samurai habían ganado el lugar más importante en la sociedad de Japón, sólo por debajo de los emperadores y de los daimyos. Muchos de ellos se volvieron comerciantes, para poder mantener su alto estatus social  Pero algunos de ellos, los menos privilegiados y como la historia y muchos filmes famosos relatan, se habían hecho de armas de fuego (uno de los mayores deshonores para un samurai) para poder asaltar aldeas y caminos

 La trama cuenta que 40 bandidos, presumiblemente de éstos últimos, asaltaban la aldea arrocera de Kanna en tiempos de cosecha, llevándose todo aquello que consideraban de su gusto: arroz, mujeres, caballos, vidas. Los aldeanos, cansados de la situación, deciden contratar algunos samurai (de los buenos) para que los defiendan de los bandidos. La tarea no es fácil, ya que el grupo de campesinos que se encarga de buscar a los samurai está invadido por el pesimismo general de la aldea; con excepción a Rikichi  (Yoshio Tsuchiya), campesino que será el principal puente entre los samurai y los aldeanos. Ellos ofrecen arroz a cambio de que se les ayude a derrotar a los bandidos, pero muchos samurai se ofenden ante la petición y se niegan a ayudarlos (después de haber comido el arroz que les ofrecían, claro…). Después de varios días infructuosos los campesinos son testigos de cómo la muchedumbre sigue atenta el rapto de un niño; ahí es donde aparece el primer samurai, Shimada Kanbei (Takashi Shimura), un veterano de guerras perdidas que será el líder de los otros seis. Este experto samurai salva al niño y mata al raptor simulando ser un monje; esto atrae la atención de los campesinos de Kanna, así como de dos samurai más: Okamoto Katsushiro (Isao Kimura), un joven de una familia acaudalada que anhela convertirse en samurai; y de Kikuchiyo (Toshirō Mifune) un samurai escandaloso y vicioso que no esta muy cuerdo que digamos y que será el autor de las situaciones cómicas. Kanbei rechaza la propuesta de los campesinos, así como la de Katsushiro de que lo tome como discípulo; pero al final recapacita en ayudar a la aldea en su búsqueda de más guerreros. Kikuchiyo merodea por ahí jactándose de que es mejor que Kanbei y desaparece de vez en cuando  para regresar borracho…todo un caso, pero muy divertido.

 

Distribución en español

No pienso aguadarles la emoción de ver esta película completa, por lo que no contaré lo que pasa a continuación; sin embargo, tengo que decir que abajo hay muchísimos spoilers. La película es algo larga, así que tómense su tiempo. Por ahora la distribuidora Zima cuenta con una versión en DVD de esta película con el audio original y los subtítulos en español, aunque cabe indicar que hay muchos ratos en los que se dicen frases que se quedan sin traducción. Hay que tomar en cuenta que el japonés de este filme, como ya lo había mencionado arriba, es bastante difícil, por la época en la que fue filmado, por la forma en que hablan algunos personajes (como Kikuchiyo) y porque usan muchas jergas (como en el caso de los samurai). Existen otras distribuidoras internacionales que tienen los subtítulos en varios idiomas, sólo que estas versiones suelen ser caras y difíciles de conseguir fuera de la venta on-line.

 

Los Samurai en Ikiru

Aunque no lo parezca, este no fue el primer film de Kurosawa, antes filmó otras 14 películas, algunas muy importantes en la filmografía de Japón, entre ellas destaca el filme anterior  Ikiru (生きる, Vivir, de 1952), de donde tomó a 5 de los 7 samurai. En este drama, el protagonista, Watanabe Kanji,  es interpretado por Takashi Shimura, que aparenta ser más anciano que el personaje de Kanbei, camina encorvado y habla de manera carraspeada. En la película vemos al protagonista en una clínica de salud donde le detectan cáncer; uno de los doctores, el más joven, es Isao Kimura, actor que interpreta a Katsushiro. En la oficina donde trabaja el protagonista existe un empleado de anteojos llamado Noguchi, que pelea con otros el puesto del decrépito y enfermo jefe Watanabe; es interpretado por Minoru Chiaki, quien hiciera de Heihachi. En su búsqueda por ofrecer a la sociedad una forma más digna de vivir, el señor Watanabe pasa por algunas penurias, como el encuentro fugaz con una banda de yakuzas, donde es amenazado por un fornido mafioso con una cicatriz en el rostro, Daisuke Kato, que hiciera de Shichiroji. Este hombre es doblegado por los ojos del protagonista, que mantiene en esa parte del filme una esperanzadora mirada de luz y compasión. Igualmente afecta al jefe de los yakuza, quién decide dejarlo en paz; este actor no es otro que Seiji Miyaguchi, quien interpretara a Kyuzō en el próximo film. 

Se cree que Kurosawa los escogió a partir de esta película, aunando posteriormente a su recurrente actor Toshirō Mifune (Kikuchiyo) y a Yoshio Inaba (Gorobee), quién solo llevaba una película en su haber.

 

Curiosidades célebres

Lo que ya ha de saber muchos, pero que otros tantos ignoran, es que esta película sirvió de inspiración para el western “Los Siete Magníficos”. Sin embargo, al igual que en la discrepancia Rey Leon/Kimba, el León Blanco, muchos creen o nos quieren hacer creer que el sol nació acá en occidente primero. Créanme, es ridículo cuando aún en estos días encuentras gente en Amazon reseñando que no están contentos con su compra del filme de Kurosawa porque es una “copia de los Siete Magníficos”…

 

Las actuaciones merecen una mención aparte. Cómo ya había escrito, el cambio del actor Takashi Shimura en Ikiru para shichinin no samurai es increíble, vale la pena verlo. De igual manera podríamos comparar el caso de Toshirō Mifune en esta película con su actuación en tantas otras películas, cito aquí la actuación magnifica en Akahige (Barbaroja). Pero si realmente quieren sorprenderse con el trabajo de este actor, busquen y vean el filme mexicano (si, MEXICANO) de 1962, “Ánimas Trujado: Un hombre importante”, donde interpreta a un indígena oaxaqueño (Cuando la vea se las reseño).    El caso conocidísimo de Seiji Miyaguchi es también notable: se dice que este actor no había nunca usado una katana hasta que se filmo la película, pero su papel de Kyuzō nos deja muchas dudas; más allá de lo que dos actores pueden plantear exitosamente (yo te pego, tú te caes) y de un par de efectos especiales pueden lograr, es muy difícil lograr el control del arma como lo logró él. En varias escenas notamos cierta naturalidad, propia de un muy buen kendoka.

Kyuzou samurai

Kyuzou samurai

 

Spoilers aquí. Otro dato extraño es de que los actores Shimura (Kanbei), Kimura (Katsushiro) y Kato (Shichiroji), quienes son los únicos samurai que sobreviven al final de la película, son los tres primeros de los siete actores en morir en la vida real. La actriz que interpretara a Shino, Keiko Tsushima, es la única del staff principal (samurai y principales campesinos) que aún vive.

 

Impresiones artísticas (Uso de spoilers)

No se necesita ser un experto en cultura japonesa o en cinematografía para emocionarse con esta película. La cultura del samurai es tan extraña y malentendida en occidente como lo es en sí la cultura japonesa; los estereotipos nos han inundado nuestra concepción de lo que era un bushi o samurai.

En esta película se retoman varios aspectos por los que, en su momento y a lo largo de la historia, han causado desde admiración apoteósica hasta miedo respetuoso. Vemos como, en realidad, de un solo golpe certero de una katana una persona moría al instante. Esto acarreaba el miedo de aquellos quienes no podían hacerles frente, como los campesinos. Considerando esto podríamos comprender el pánico de Manzo, quien decide cortar el cabello de su hija Shino para hacerla pasar por un muchacho para que los samurai no se la lleven. En la primera escena donde vemos a Shino (Keiko Tsushima) nos encontramos antes con la desesperada mirada de un padre cuyo terror raya en la locura; ella esta de cuclillas lavando su largo cabello, con los hombros descubiertos en una imagen contrastante entre la inocencia y la joven belleza de ella y el pánico desfigurante de su padre.

Muchas son las partes en donde la tensión reina, ya sea porque los campesinos consideran cercana la muerte y a pesar de la ayuda ven a los samurai contratados con el mismo horror con el que ven a los bandidos; pero estos casos se ven animados por las locuras de Kikuchiyo, quien siempre, a pesar de lo descabellado del acto, logra desarmar a los regios samurai en sonoras carcajadas. De igual manera, este personaje termina siendo la principal distracción para los niños, quienes olvidan momentáneamente el horror de la guerra al asistir como espectadores a más de una de sus puntadas. Esa tensión se ejemplifica cuando uno de los bandidos es capturado y el pueblo entero clama por castigarlo con la muerte. Los samurai tratan de poner el orden y evitar el linchamiento, pero los esfuerzos son infructuosos cuando una anciana, a quién los bandidos le habían matado a sus hijos, se abre paso entre la multitud con un azadón dispuesta a tomar su venganza. Los samurai no pueden detenerla, y no les queda más que observar como la gente se lanza a ayudarla matando al bandido.

Otra escena que es clave, y que si no se conoce bien la historia o no se pone suficiente atención se pierde, es aquella donde tres samurai van a emboscar al enemigo en compañía de Rikichi. Ellos llegan a unas cabañas donde descubren que adentro duerme parte de la banda de ladrones con muchas mujeres (presumiblemente robadas de las aldeas) y deciden que prender fuego al complejo. Mientras el campesino va en busca de fuego, los samurai ven a través de las vigas a una mujer, quién no es otra que la esposa de Rikichi. La escena gana todo su peso en los aparentemente interminables segundos en los que vemos como el rostro de la mujer pasa de la falsa calma del conformismo a la absoluta pena por su encierro, pareciese que en ese fugaz momento los amargos recuerdos de su muerte en vida la atormentan. Los samurai ven con impotencia el dolor en su alma que se refleja de manera inequívoca en su rostro, que cambia drásticamente al darse cuenta que han prendido fuego a la parte trasera de la casa. Su rostro vuelve a cambiar, se da cuenta que la muerte por fin viene a ella como el único recurso que tiene para salvarse de su destino, por lo que vuelve a tornarse pensativa guardando silencio y esperando.

En lo personal me gusta mucho la parte donde Kikuchiyo, Kyuzō y Katsushiro van en busca de los centinelas de los bandidos. Katsushiro se esconde entre la maleza y observa como los samurai más experimentados esperan al enemigo para una emboscada, cada uno hace lo suyo de manera distinta; es aquí donde se marca un contraste especial entre ambos personajes. El buen Kikuchiyo se sube a un árbol, ahí espera para caerles encima a los tres centinelas; ya arriba arroja una piedra a las plantas (casi le da a Katsushiro) para indicar a Kyuzō sobre la llegada de los enemigos. Bajo ese mismo árbol Kyuzō espera inmutable, sentado con la espalda apoyada al tronco; ignorando el aviso de Kikuchiyo espera como si nada pasara, mostrando una imperturbable calma, incluso Katsushiro duda sobre si debe salir de su escondite para ayudarlos. La emoción de Kikuchiyo por entrar en acción y la desesperación de Katsushiro resaltan enormemente con la calma de Kyuzō, quien incluso se toma el tiempo para acariciar algunas flores que tiene cerca en total silencio. La escena parece, momentáneamente, fuera de contexto. De pronto se pone de pie y encara a dos de los bandidos, quienes se sorprenden al verlo e inmediatamente caen, uno después del otro, cortados por un certero y perfecto movimiento de katana

Igualmente resulta impactante el momento en el que Kyuzō y Kikuchiyo mueren en batalla. De los samurai caídos estos dos son quienes mueren, a mi parecer, de manera más dramática. El planteamiento en la película de la relación entre el honor de pelear cuerpo a cuerpo, espada contra espada y la sucia desventaja de usar un arma de fuego contra quien no porta una igual, es más que nada para atenuar la injusticia propia de una muerte innecesaria.

En el momento en que la batalla está en pleno apogeo, el grupo de campesinos y samurai busca a los pocos bandidos que quedan para derrotarles, sin saber que éstos están escondidos dentro de una casa y pueden verlos sin ser vistos. Mientras el grupo se mueve entre la lluvia y el lodo un disparo acalla el ruido de la batalla y Kyuzō es derribado con un tiro en la espalda. El dolor es evidente en el rostro del samurai, quien se levanta de entre el lodo para hacer frente al lugar de donde vino el disparo. Pero la muerte es inminente y cercana, con un paso lanza con rabia su katana hacia el frente, sufriendo más por no poder pelear con pasión nuevamente que por sentir como se le va la vida. Cae de nuevo al lodo donde lo recogen los campesinos y lo sacan de escena. Al ver esto, Kikuchiyo, quien en algún momento sintió celos del gran espadachín, arremete con furia contra los bandidos que dispararon, recibiendo de frente un disparo. Al igual que su compañero, este samurai se levanta para intentar hacerles frente. Entra en la casa y descubre al agresor, quien se congela ante la determinación del samurai que debería de estar muerto. Kikuchiyo lo persigue hasta fuera para matarlo con su katana y morir posteriormente. La desesperación provoca el llanto de Katsushiro y Kanbei confirma que la batalla ha terminado.

 

Katanas versus balas (spoilers de nuevo)

Si tú ya viste la película seguramente te preguntaras ¿porqué se mueren tan fácilmente los protagonistas? ¿Porqué un simple disparo termina con la vida de un samurai sin que siquiera alcance a decir algo? Y es que mueren así como así, sin últimas palabras, sin despedidas, sin momentos de agonía incluso. A pesar de ser una película, la muerte es tan abrupta como lo es en la vida real; sólo vemos como le disparan a un samurai y a la próxima escena ya están lamentando su muerte sobre su tumba.

seven sam

seven sam

 

He de tomar aquí una frase del anime inspirado en esta película, samurai 7, que dice: “Un samurai es juzgado por sus actos más que por sus palabras” ¿Será que los samurai no necesitan decir nada, solo morir? Regreso nuevamente a lo de los estereotipos, nos hemos acostumbrado acá en occidente a ver muertes en las películas donde al personaje le alcanza para decir alguna frase memorable, una que otra lágrima, uno que otro beso, hasta se puede reír. Pero este filme trata sobre el triste destino de aquellos que toman las armas, ya sea para una cosa o la otra, aquellos que cargan con la muerte de quienes caen a su lado, amigos o enemigos, así como de su propia muerte. Es posible que esa muerte rápida por un arma de fuego sea la metáfora del deshonor que traía para un samurai el morir sin siquiera poder defenderse; no poder pelear al máximo hasta el final. Es como si uno fuera deportista extremo y muriera al resbalarse con el jabón. En una guerra no hay reglas y si se espera la muerte en la batalla se debe esperar todo; pero no deja de ser doloroso cuando alguien mata por matar, es decir, sin honor.

La película nos recuerda la crudeza de la vida, donde no es que la muerte sea la derrota, sino la forma en la que mueres. Además, al final la derrota de uno es la victoria de otro. La última escena muestra a los samurai sobrevivientes entre los cantos ondo (cantos cuyo ritmo se seguía para plantar o cosechar) de los campesinos. Kanbei dice que los ganadores son los campesinos, ellos han perdido nuevamente. La escena final muestra a los samurai sobrevivientes mirando hacía las tumbas de sus compañeros muertos, mientras al fondo la alegre música de los campesinos se escucha.

seven samurai final

seven samurai final

 

Merece la pena verla?

Por supuesto que si. Aunque he de advertir que si buscan sangrientas batallas o algo de gore no les va a llenar. De igual manera, si no saben mucho sobre la verdadera cultura japonesa más allá del anime, mejor empiecen en otro lado, porque no le van a entender y se van a aburrir. Si eres de los que creen que una película vale por los efectos especiales y la acción, no por el contenido ideológico, socio-cultural o psicológico-emocional, definitivamente NO veas esta película.

Pero si de casualidad tú, al igual que yo, fuiste invadido por la curiosidad del origen del anime Samurai 7; o simplemente te gustan los filmes de temática samurai, mi recomendación es que busques esta cinta y la disfrutes como sólo tú podrás hacerlo.

 

Espero que si escogen ver esta genial película sea para que encuentren lo que están buscando.

また ね!

Seven samurai

Seven samurai

samurai kanbee

samurai kanbee

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